La hipocresía Naranja

Estas dos últimas semanas hemos visto como el equipo de gobierno formado por Compromís, Ciudadanos y PSOE (naranja por su rojo ya descolorido o por mimetismo), se han felicitado por el hecho de obligar a los vecinos de La Coma a costear todas las obras, que según ellos deben realizarse en la urbanización para que esté terminada.

Además, deberán costear el mantenimiento de la misma,  sin eximirles de pagar los mismos tributos que cualquier otro vecino de Borriol, los cuales tienen tanto las calles, como las zonas verdes sufragadas por los impuestos de “todos”,  incluidos los de la urbanización de La Coma también.

Esta maniobra, que les salió muy bien con la urbanización Alcormar, (por supuesto, una urbanización con menores dimensiones y por tanto menores gastos), también se vendió como otro logro más, un logro que solamente beneficia a los políticos del equipo de gobierno, que recaudan más pero no tienen la obligación de aportar a la urbanización.

Este sistema que ha implantado Compromís, y que ha sido apoyado por Ciudadanos, y callado como es habitual por el PSOE, es lo que nos venden como triunfo en la gestión de las urbanizaciones, y en realidad este logro no sería posible sin los medios de comunicación subvencionados, que tienen a su disposición, en los cuales sacan sus notas de prensa y artículos.

Esta semana hemos visto como un titular, “Borriol invertirá un millón de euros para completar infraestructuras en La Coma”, daba a entender a los lectores que era el ayuntamiento quien se hacía cargo de los gastos, ya que el señor alcaide dirigía el texto hablando de responsabilidad y avance por parte del Ayuntamiento, pero en ningún caso de inversión, porque el ayuntamiento no pone ni un duro. Son los vecinos que, según el pleno del mes de febrero, los que van a pagar por las obras, pese a no estar de acuerdo.

Un método, a nuestro modo de ver, de extorsión a los vecinos, y que parece que va a seguirse en todas las urbanizaciones.

Pero lo de tratar a los vecinos como cajeros automáticos, para gozo y disfrute de unos pocos, se ve reflejado no solamente en lo que concierne a las urbanizaciones de nuestro pueblo, también el casco urbano, con unas aceras pequeñas y en mal estado, que no permiten a los vecinos caminar por ellas, cortes de agua constantes, deficiencia en el servicio de recogida de basuras, zonas de juegos impracticables, y todo esto con el mayor ingreso en impuestos que ha tenido nunca el ayuntamiento.

Hablar de populismo y de enfrentamiento, cuando se está obligando a pagar y a hacer callar, mientras su “cortijo” no para, no es más que la hipocresía de los que a costa de nuestro esfuerzo y trabajo llenan su orgullo, su ego, y….

Que no te engañen, que no te callen!